Lecciones del estanco frente al COVID-19 (1)

El estanco no ha sido ajeno a la situación creada por el COVID-19. Al igual que otros comercios, ha visto alterada su actividad, y ha tenido que adaptarse a cambios continuos en los hábitos de compra y consumo, así como a otras cuestiones como la prevención sanitaria, y la seguridad. Al mismo tiempo, los estanqueros han podido aprender de lo ocurrido, y prepararse para contingentes extraordinarios como este, sea para frenar posibles pérdidas económicas, como para encontrar nuevas vías de venta, y por lo tanto, de ingresos.

En China, donde se originó la actual crisis sanitaria del COVID-19, es popular un dicho que dice que “toda crisis es una oportunidad”. En estos momentos, tras meses conviviendo con el Coronavirus y sus efectos sobre la Economía, y sobre todo, sobre la actividad empresarial y el consumo, toca empezar a sacar lecciones de esta pandemia.

Estanco: prevención y espacio

La primera cuestión a la que se enfrentó el estanco durante la pandemia es, obviamente, la de las medidas sanitarias.

Por una parte, se ha visto obligado a adaptar su espacio de venta para cumplir con la normativa: invirtiendo en pantallas protectoras, mascarillas, geles y otros elementos; y adecuando el mostrador y zona de venta a las restricciones para salvaguardar la seguridad de los clientes.

Por otra parte, todo ello ha sido una oportunidad para dedicar más atención a cada cliente, conocer mejor sus necesidades y ganarse su confianza, fidelizándole así para el futuro.

La dificultad que entraña atender de uno en uno a los clientes, en el caso de estancos con un área de venta reducida, ha requerido en algunos casos repensar los horarios de apertura. Este hecho ha brindado también la oportunidad de encontrar nuevas ventas en horarios no habituales, captándose así nuevos clientes.

 

Tabaco: hábitos de compra

Durante las distintas fases de la pandemia se han dado distintos cambios en los hábitos de compra de los clientes. En una primera fase, la excepcionalidad y estrictas medidas del confinamiento han llevado, en general, a una afluencia menor de clientes al estanco.

Al mismo tiempo, en muchos puntos de venta de tabaco esta menor afluencia de clientes ha coincidido con un aumento en el valor de la compra por cliente (menos clientes pero más gasto por cliente). En otros estancos, muy dependientes del paso de clientes, como zonas comerciales pero no residenciales, puntos de transporte público (estaciones de cercanías o de autobuses), zonas de ocio o centros de negocio, se ha traducido en una reducción drástica de las ventas.

En ambas circunstancias ha sido clave la venta cruzada. El cierre de algunos comercios y la restricción de movimiento han podido empujar a los clientes a complementar su compra de tabaco con otros productos como bebida, snacks, etc, además de tarjetas de transporte o de telefonía, por ejemplo. En zonas residenciales esto ha podido suponer un incremento importante de las ventas globales del estanco.

Estas son algunas de las lecciones del estanco frente al COVID-19, pero no las únicas (continuará)

 

 

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